Medicina Interna. Desde los orígenes a los desafíos de futuro 24/04/2026 · · Reynaldo Badillo A. Médico Internista-Reumatólogo. Profesor de Medicina UIS. La Medicina Interna es una especialidad médica dedicada a la atención integral del adulto enfermo; con principios humanísticos y éticos; conociendo en profundidad los procesos intrínsecos de las enfermedades; orientada al diagnóstico y tratamiento no quirúrgico de los padecimientos que afectan preferentemente a los órganos internos; también, a la promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Pasaron milenios desde la época de Hipócrates y Galeno, considerados pioneros en el enfoque holístico del paciente y el uso de la observación clínica; hasta la acumulación gradual durante siglos, de numerosos conocimientos en anatomía, fisiología, patología, histología, bioquímica, farmacología, bacteriología, técnicas de laboratorio e imágenes, etc., para la formalización de la Medicina Interna como especialidad. Durante los siglos XVIII y XIX. se desarrolla la medicina moderna; siendo la medicina francesa la más importante de Europa de esta época, con significativos desarrollos de la doctrina anatomo-clínica, mas observacional que experimental. Esta entró en decadencia, relacionada con el hecho de que no investigaba las causas de las enfermedades. La corriente principal del desarrollo de la moderna medicina se fue trasladando gradualmente a Alemania, donde la mirada se centró en desentrañar los misterios de las enfermedades, dependiendo de los avances en las ciencias médicas y biológicas. El razonamiento clínico fundamentado en los mecanismos intrínsecos de las enfermedades, fue perfilando una nueva orientación en la medicina, la Medicina Interna. El término de “Medicina Interna” tuvo su origen en Alemania alrededor de 1880, cuando se desarrolló el 1er. Congreso de Medicina Interna en Wiesbaden, se publicaron diversos textos y revistas sobre esta especialización y se conformó la Sociedad Alemana de Medicina Interna en 1882; que definía al internista de la época, como: “Investigador, conocedor de estudios de laboratorio; de bacteriología, fisiología y patología; dedicados a la asistencia médica, al estudio de la enfermedad y de la persona, caracterizados por sus destrezas diagnósticas”. La figura que llevó al máximo esplendor esta concepción en Norteamérica, enfatizando predominantemente el perfil clínico del médico al lado de la cama del paciente, fue Sir William Osler. En 1897 dictó una conferencia titulada "Medicina interna como una vocación", en la que planteó que esta especialidad comprendía un vasto campo diferente de la cirugía, la obstetricia y la ginecología, y cuyos cultores serían denominados médicos clínicos. Por su contribución al desarrollo de la especialidad y creador del primer programa formal de residencia, es considerado el padre de la Medicina Interna moderna. En el siglo XXI, la Medicina Interna se ha consolidado como una especialidad médica esencial centrada en la atención multidisciplinaria de adultos en todo el espectro de la salud, desde la prevención de enfermedad y promoción de la salud, hasta el manejo de pacientes con múltiples patologías de órganos y sistemas, muchas de ellas complejas; en cualquier situación de gravedad, complejidad o nivel de atención; ambulatoria, hospitalaria, UCI y urgencias; además actúan como médicos guía de estos pacientes; también son asesores y referentes de médicos generales y otros especialistas. Destacan los internistas en su evolución permanente por la formación continua y la adaptación a nuevos paradigmas médicos; por la capacidad para integrar oportunamente los avances tecno-científicos como la inteligencia artificial, la genómica y la medicina personalizada; en conocer las mejores herramientas de diagnóstico y de tratamiento; en comprender el envejecimiento de la población y la cronicidad de las enfermedades; en advertir los cambios en los perfiles de morbilidad y el aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles e infecciones. Discusión académica del artículo Volver al Magazine