ACMI Santander

Asociación Colombiana de Medicina Interna • Capítulo Santander

La carga emocional: el diagnóstico que no aparece en la historia clínica

05/05/2026 · Dr. Jaime Alberto Gómez Ayala, Md FACP, Msc, Internista

No era su primera consulta. Hombre de 45 años, sin antecedentes de relevancia, con múltiples estudios recientes: laboratorio completo, perfil tiroideo, estudios de imagen. Todo dentro de rangos normales. Sin embargo, persistía un cuadro de fatiga, insomnio, dificultad para concentrarse y sensación constante de agotamiento.

“Doctor, algo no está bien”, insistía.

En la práctica de la medicina interna, este tipo de paciente es más frecuente de lo que reconocemos abiertamente. No encaja en un diagnóstico orgánico claro, pero tampoco puede considerarse sano. Se mueve en una zona gris entre la normalidad bioquímica y el malestar clínico persistente.

En muchos de estos casos, el factor subyacente es la carga emocional.

El estrés crónico, la ansiedad, la sobrecarga laboral y las tensiones psicosociales tienen una expresión fisiológica bien documentada. La activación sostenida del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, la disfunción autonómica y los cambios inflamatorios subclínicos contribuyen a la aparición de síntomas somáticos reales: fatiga, dolor, trastornos del sueño y alteraciones cognitivas.

Lejos de ser una explicación “blanda”, se trata de un fenómeno biológicamente plausible y clínicamente relevante.

Sin embargo, nuestro modelo de atención continúa privilegiando lo objetivable. Aquello que no se mide ni se codifica tiende a invisibilizarse. Esto genera dos respuestas igualmente problemáticas: la sobreutilización de estudios diagnósticos en busca de una causa orgánica o la minimización del síntoma cuando los resultados son normales.

Ambas aproximaciones fallan en abordar el problema central.

La evidencia muestra que los factores psicosociales influyen significativamente en la evolución de enfermedades crónicas, en la adherencia terapéutica y en la utilización de servicios de salud. Pacientes con alta carga emocional presentan mayor riesgo de consultas repetidas, hospitalizaciones y peor percepción de su estado de salud.

A pesar de ello, el tiempo destinado a explorar estas dimensiones en consulta es limitado. La formación médica tradicional, centrada en el modelo biomédico, tampoco siempre proporciona herramientas suficientes para su abordaje.

Reconocer la carga emocional implica ampliar el alcance del acto clínico. No se trata de reemplazar el enfoque biológico, sino de integrarlo con una comprensión más completa del paciente.

Esto requiere habilidades específicas: escucha activa, formulación de preguntas abiertas, validación del malestar y capacidad de establecer conexiones entre síntomas físicos y factores emocionales sin invalidar la experiencia del paciente.

Además, abre la puerta a intervenciones no farmacológicas con evidencia creciente: terapia cognitivo-conductual, técnicas de manejo del estrés, intervenciones en estilo de vida y, en casos seleccionados, apoyo farmacológico dirigido.

Nombrar el problema puede ser, en sí mismo, terapéutico.

En el caso descrito, la exploración dirigida permitió identificar un contexto de sobrecarga laboral sostenida, alteraciones del sueño y síntomas ansiosos no reconocidos previamente. La intervención no consistió en añadir un nuevo medicamento, sino en estructurar un plan de manejo integral que incluyó educación, estrategias conductuales y apoyo psicológico.

El resultado no fue inmediato, pero fue significativo.

En una medicina cada vez más orientada a la tecnología, la carga emocional sigue siendo uno de los determinantes más influyentes —y menos documentados— del proceso salud-enfermedad.

No todo lo que afecta al paciente se refleja en un examen de laboratorio.

Y, sin embargo, pocas cosas son tan reales en la práctica clínica como aquello que no aparece en la historia


Referencias

George Engel. The need for a new medical model: a challenge for biomedicine. Science. 1977.

Bruce McEwen. Protective and damaging effects of stress mediators. New England Journal of Medicine. 1998.


Sobre el autor

Jaime Alberto Gómez Ayala, Md FACP, , Msc, Internista, Docente Unab, Expresidente ACMI Santander 2016-2020, Socio Fundador Fundación Clínica, miembro Junta directiva ACMI Santander 2026.


Discusión académica del artículo

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